martes, 3 de junio de 2014

A lomos de una Spark 730

Hace como cosa de un año, pude apuntarme en unos "test days" de Scott y probé una Scale 910. Un auténtico pepino...fibra de carbono, full XT 2x10 (con unos frenos estupendos), ruedas Syncros...la verdad es que una bici "pata negra". 29", por supuesto. Ya que mi bici habitual es una 26", quería probar algo distinto. Las sensaciones fueron muy buenas, pero el tiempo de prueba un poco escaso. También es que llevé un pepino de bici y no es comparable con mi Alma H10. Quizá lo mejor habría sido probar una 29" equivalente a la mía. Fue algo así como tener un Focus ST y probar un Aston Martin, quizá habría sido mejor probar un Focus RS.
 

 
Y este finde pasado se me volvió a presentar la oportunidad de probar una Scott. Esta vez tuve la oportunidad de probar una Spark 730. Es el modelo "básico" de carbono de la línea Spark. Cuando digo "básico", me refiero a que pesa unos 12,4kg según catálogo y cuesta cerca de 3.000€ también según catálogo. Pues eso, básico. Viene montada con el sistema twin-loc mediante el cual puedes regular los recorridos de la horquilla y del amortiguador en marcha. Desde el modo bloqueo, hasta el modo abierto, pasando por el modo tracción.

 
Este sistema resulta muy útil, ya que te permite regular los recorridos tanto de la horquilla como del amortiguador a la vez. Y es muy cómodo llevar ese mando en el manillar, en vez de tener que actuar directamente sobre la horquilla o sobre el amortiguador en caso de no llevarlo en el manillar. Sin embargo, hablando con un colega de la peña, me comentó que tanto el twin-loc de Fox como el mismo mecanismo de Rock Shox dan muchos problemas mecánicos y fallan con mucha frecuencia. Llegan muchos de esos mandos a sus manos diariamente, con lo cual, se me quitan las ganas de gastarme una pasta considerable en una doble, para que luego, uno de los mecanismos fundamentales de la suspensión total falle y dé problemas. Es una lástima, ya que lo que pude probar de la suspensión me encantó. No me considero mal bajador y con esta doble disfruté a tope y fui a velocidades a las que no habría ido con la Alma. Baja con mucho aplomo, los cortados los pasa como si nada, ni me enteré de las raices por las que pasé. Hubo incluso un par de momentos en los que, al salir de una curva, me encontré con un cortado del cual no sé cómo me habría librado con la Alma, pero con la Spark pensé que si el de alante había pasado, yo también y tiré un poco de manillar y sin problemas. También influye que el ángulo de pipa de esta Spark es algo más relajado que el de la Alma, más racing, más cerrado.
 
 
Escogí una L, ya que en la prueba de la Scale 910 había cogido la misma talla. Creo que coger una XL habría sido un error, porque ya en esta L iba algo estirado. Pero no me pareció que el sillín estuviese exageradamente echado para atrás, lo cual me rayó un poco. No conseguí encontrar mi postura ideal, quizá por el ángulo de la potencia, por el manillar...no sé, no iba cómodo. Y en un par de subidas un poco técnicas que tuvimos, lo noté. No sé, era como que veía demasiado la rueda delantera por delante del manillar y me daba un cierto punto de inseguridad en las subidas.
 
 
Hubo un pequeño tramo de sendero, con algunas curvas ciegas, rocas escondidas, raíces en el cual me sentí torpe. No sé si por el hecho de llevar una doble, en la que el salto (o bunny-hop) se me antoja más complicado de realizar que en una rígida o qué, pero me sentí como vendido. Fui pasando por encimas de las raíces, pero más por inercia de la bici, que por controlarla yo. Sin embargo, cuando probé la Scale por aquellos senderos de la zona del Gasco, no noté esa inseguridad (y eso que era 29"). Sí que se notaban las ruedas más grandes a la hora de trazar, pero ni por asomo el titubeo que tenía con la Spark.
 
 
En resumidas cuentas, la gran mejora, la gran diferencia que he notado, obviamente, ha sido la suspensión total y una diferencia de geometría, sobre todo a la hora de llanear y de bajar zonas complicadas. No tiene color, se nota muchísimo. Pero también noté esa diferencia -mejora- (aunque en menor grado al tratarse de una rígida) cuando probé la Scale. La zona del Gasco también tiene algunas raices y con la 29", se iba estupendamente. Lo del twin-loc es un punto muy importante a tener en cuenta, si no fuese por los fallos mecánicos que me comentó este colega. Y a la hora de subir, aún con todas las mejoras que tienen ahora las dobles...yo seguía notando esa falta de rigidez en el tren trasero. Quizá si pudiese disponer de una doble perfectamente ajustada a mi talla, en la que fuese 100% cómodo como voy con mi Alma, las sensaciones habrían sido distintas. Pero si lo comparo con las sensaciones que tuve con la Scale (otra bici de prueba que venía con un ajuste "por defecto"), en la Scale me encontré más a gusto.
 
Así que si tuviese pasta, está claro que a por una doble de cabeza...pero si he de ahorrar para comprarme una bici, sería una rígida. La última cuestión ya es si de 29" o 27,5". Pero para la próxima edición del Test the Best, lo tengo clarísimo. Volveré a probar una doble y en otra sesión de pruebas, me gustaría probar una rígida 29" y una 27,5. Hacer ambas pruebas de seguido, según me bajara de una, subirme a la otra y ahí comparar. Pero bueno, eso ya queda para el año que viene o si durante este año me surge la oportunidad de asistir a algún "test day" de alguna marca.

lunes, 26 de mayo de 2014

Madrid-Segovia 2014

Después de la desastrosa Monegros de este año, ésta era la otra prueba de larga distancia de este año. Desde que volví de Monegros, había estado entrenando, haciendo rutas largas, de entre 60-80kms, saliendo a correr entre semana. Está claro que podría haber hecho más, eso seguro, pero tampoco quería cogerle manía a la bici como me pasó el año pasado de tanto entrenar para la Rompepiernas, que incluso después de verano, tuve un serio ataque de "vaguitis" y desgana con la bici. Una semana antes de la carrera, me hice parte del recorrido, incluido el temible tramo de la Marmota para tener una toma de contacto con el terreno. Salió una ruta de unos 85kms con muy buenas sensaciones y luego la semana previa a la carrera, un par de salidas a correr entre semana para tampoco estar sin hacer nada. 


El día anterior...bueno, más bien la semana anterior, tuve el quebradero de cabeza de qué ropa llevarme. Las temperaturas descendieron bastante, hubo lluvias, incluso nieve en la cima de la Fuenfría y estaba indeciso. Botas de invierno, zapatos de verano...chaleco, chaqueta fina, qué llevar??!! Al final me decidí por comprar unos manguitos el viernes anterior y salir con las Sidi de verano con calcetines de invierno. Arriba cullote corto y por encima, térmica de manga corta y maillot de verano. Para protegerme, me llevaría el chaleco de Orbea y el chubasquero en el Camel en caso de que nos pillara la lluvia o que la bajada de la Fruenfía fuese muy fría. La noche anterior, todo listo, bolsa con la ropa para ducharme en Segovia (esa era mi intención), bici en el coche ya lista, todo listo.

A las 5h50 sonó el despertador, quería tener tiempo suficiente para desayunar y demás quehaceres mañañeros para llegar con tiempo a la salida, desde el polideportivo Tres Olivos en Fuencarral. Esta vez el desayuno fue normal, tostadas de mantequilla y mermelada, unas galletas, zumo de naranja y nesquick. No iba a meterme un desayuno con pasta como en la Monegros de este año que no me hizo mucho bien. Mi intención era llegar allí a las 7h o cerca de las 7h y al final a las 7h15 estábamos allí aparcando. Hablo en plural porque la mejor y más estupenda novia del mundo (muchas gracias!! te quiero muchísimo!!) se dio el madrugón conmigo para acompañarme a la salida, llevarse el coche para casa y luego irme a buscar a Segovia. Además de hacerme una foto muy chula en la llegada y tenerme una sorpresa para la tarde en forma de sesión de SPA en el hotel Wellington de Madrid. Qué más puedo pedir. De bajada a la salida, me crucé con la furgo en donde iban Garra, Spielberg y Correcaminos...es decir, Angel, David y Jorge, tres colegas de la peña de Alpedrete que también participaban en la carrera.

Busqué indicaciones para buscar mi cajón, el primero y ahí vi un letrero que ponía 1-616 y por ahí busqué hueco. Tras acercarme a saludar y desear suerte a mis compis de peña (salvo a Spielberg que no pude dar con él), pasó como media horita de espera hasta la salida. Los típicos listos que se quedan fuera del cajón para colarse, demostrando que, por desgracia, comparto afición con gente totalmente falta de modales y educación. Suena el pistoletazo de salida y tras unos minutos sin poder moverme, arrancaba mi fila. Activo el endomondo y para allá que vamos. La salida es neutralizada por las calles de Fuencarral, cruzamos la M.607 y luego atravesamos Montecarmelo. Sin hacer el loco ni forzar la máquina, aproveché para ir ganando posiciones e ir avanzando hacia la cabeza. Y ya por fin entramos en los primeros caminos y senderos que discurren entre la M40 y las cercanías de la tapia del Pardo. Ahí llegaron los primeros tapones, bancos de arena suelta en donde a uno se le cruza la rueda y eso provoca un tapón; un estrechamiento en el camino que nos obliga a ponernos en fila de a uno también crea tapón...vamos, lo típico. No quiero ni imaginarme cómo sería atrás, con todo el mogollón. También se notaba que había gente en las primeras posiciones que no iba muy sobrada de técnica, para el cajón 2 quizá? pero bueno, tampoco vamos aquí a ganar dinero, todos tenemos derecho a participar.

Después de este tramo más o menos llano, nos acercamos a una zona de toboganes. Que empezaron con pendientes suaves con firme uniforme, hasta las últimas rampas, muy empinadas y con mucha piedra suelta. Seguramente los habría podido subir dando pedales, pero viendo que había gente que se caía por delante y algunos que ponían pie a tierra, no me lo pensé dos veces, y hasta donde no alcanzaba mi inercia, ahí me bajaba dando un saltito y con un par de zancadas llegaba a coronar la cima para volver a subirme a la bici de un salto. Así me quitaba de problemas. Tras los toboganes enganchamos el carril bici. Hasta ahora el ritmo ha ido bien, y la relación de adelantamientos me favorece y sin forzar, así que contento. En el carril bici engancho el plato grande, pero sin forzar, pero justo me adelantan dos y decido ponerme a rueda de uno de ellos. Van fuertecillo, pero sin llegar a machacarme. Tras un par de kms, dejamos el carril bici para enganchar el descenso que nos llevará a uno de los arroyos que desembocan en el embalse del pardo. Y ahí el cuerpo se nos quedó helado a más de uno. La cosa fue muy rápido, porque íbamos bajando bastante fuerte (durante toda la carrera me sorprendió lo bien que fui bajando, no es por echarme flores, pero me ví muy cómodo bajando a velocidades a las que no suelo bajar, será el cambio de cubierta?) pero pasamos al lado de una ambulancia y justo tras pasarla, un par de personas asistiendo a un ciclista, con toda la cara ensangrentada. Solo atiné a gritar un "ánimo chaval!!!" ya que por mucho que me parase, no creo que fuese a servir de mucha ayuda. Y unos metros más adelante, vimos un charco de sangre bastante notable. La caída debió de ser bastante seria...luego me enteraría de que al chaval se le salió la rueda delantera y bajando a la velocidad que debía de bajar, os podéis hacer una idea de lo mal que fue la caída.


Tras una serie de rápidos descensos, cruzamos un riachuelo (que alguno que otro ví cruzar a pata...y no era para tanto) emprendimos y lento pero largo ascenso en el que fui manteniendo posición, e incluso adelantando a algunos grupillos lo cual me daba ánimos. Me estaba planteando la carrera por "etapas" y de momento, mi finalidad era ir reservando para la subida tras el puente de la Marmota. Llegamos a la bajada al puente de la Marmota que había hecho la semana pasada, sin embargo estaba vez no pude hacerla subido sobre la bici. Tuve que poner pie a tierra debido a parones de la gente que tenía por delante...cada uno tiene sus limitaciones y quizá no es una bajada para todos. Claro, así se formó el hiper-mega-tapón de los que venían por detrás. Por una parte me alegro el haber apretado un poco desde la salida, para quitarme a gente de delante siguiendo los consejos de mis amigos oscenses de "tú aprieta todo lo que puedas, mejor hacer los últimos 10kms reventado que pasarse de reservón". Bueno, no lo seguí a rajatabla, pero casi, jejeje. Cruzamos el puente tranquilamente y luego enfilamos el pequeño sendero, siguiendo a un chaval con problemas en la cadena (poner cadena nueva sobre piñón antiguo es mala combinación). Es un sendero con varios tramos técnicos en donde tienes que pegar un buen tirón de manillar para sobrepasar ese tramo, si no lo conoces...te pilla de sopetón. Por suerte, puedo decir que me conocía el trazado de memoria desde Tres Cantos hasta Segovia y eso siempre da un punto en el resultado final. Este chico tuvo un detallazo, de avisarme en un momento que se iba a echar a la izquierda, para que yo le adelantara. Desde aquí le quiero dar las gracias, poca gente habría hecho eso. De todos modos, no iba tan mal, así que tampoco es que fuese frenando el grupo.


Salimos del sendero y enfilamos la pista de subida hasta la carretera de Hoyo. Plagada de "falsas cimas" o toboganes, a cada cual más cabroncete. Recuerdo la última carrera que hice por ahí, que esa subida se me atragantó, pero cuando el reconocimiento de la semana pasada, pillé una buena cadencia que apliqué el día de la carrera. Lo cual me permitió llegar bastante fresco al primera avituallamiento en donde estaba mi padre sacando fotos. Paré a coger unos plátanos y hablar un par de minutillos con él y luego ya arranqué, en dirección al puente medieval. Lo que había ahora es una zona un poco de sube-y-baja tirando hacia abajo, aunque las rampas iniciales parecían indicar lo contrario a quien no conociera ese tramo. Aproveché para adelantar a un par de parejas y llegando al puente medieval me enganché a dos compañeros con los que iba a coincidir de forma intermitente hasta la meta final. Un chico alto con una Scalpel y otro con una Alma de carbono. Tras pasar el puente medieval llegaba la subida a Manzanares. Una subida con unos rampones iniciales que luego se suaviza, sin dejar de subir. Es una subida que engaña, porque se presta a darle caña y puede desgastar. En las primeras rampas, el chico de la Orbea fue tirando de nosotros, y cuando llegó la zona más de falso llano, tomé el relevo y así llegamos hasta la bajada a Manzanares. Ese descenso tiene dos opciones: pistero o un sendero que discurre entre dos cercas de fincas con múltiples opciones de senderos, constantes desvíos que si no lo conoces, te puedes meter por una zona más complicada, llena de piedras y raíces. Ahí la verdad es que me sorprendió ya que dejé atrás a mis nuevos compañeros. Cruzamos Manzanares el Real para dirigirnos hacia la Pedriza, cuyos límites bordeamos en dirección a Mataelpino, por la cañada real.


No había que relajarse, ya que por ahí las rampas ya son más importantes, y ya llevaba unos kms en las piernas, la mayoría de subidas. Recuerdo que cuando hice la Rocosa el año pasado, con la mitad de kms, al paso por esta zona, iba vendido...por no decir jodido. Y ahora estaba yendo bastante cómodo...dentro de lo cansado que iba. Ahí me adelantó un par de grupos, pero pude mantenerme, incluso seguirles un poco. Llegaron las rampas más importantes, que nos llevarían a rodear Mataelpino, por la zona alta, claro, así hay más subida, jejeje. No me importó poner plato pequeño en un par de subidas y ver cómo el grupo al que seguía se alejaba un poco. Y por fin llegamos a una zona de descenso hasta otro avituallamiento, justo en el mismo sitio en donde la peña Alpedrete pone su principal avituallamiento de la ruta Caminos de la Sierra. Allí aproveché para reponer agua en el camelbak y seguir. Y ahí me volví a juntar con mis dos compañeros, Mr. Scalpel y Mr. Alma. Juntos emprendimos el descenso por un senderito por el cual discurre el camino de Santiago. Un sendero que tiene varias sorpresas con forma de roca, que si no las conoces, te hacen frenar...como tuvieron que hacer mis compañeros, lo cual me ayudó a darles caza y emprender la subida al pie de la Barranca a su rueda. En esa subida me adelantó alguno que otro y llegamos a la zona asfaltada del acceso a la Barranca. Esa zona era desconocida para mí y no quise forzar la máquina mucho, de hecho en ese tramo me adelantaron varios. Los primeros metros por asfalto fueron una larga subida tendida, cuya longitud desconocía. Luego enfilamos un llano, con algo de descenso por camino para desembocar en un fuerte repecho en donde ví a varios bajarse de la bici. Yo seguí con mi plato pequeño, sin forzar, pero dando pedales. Fuimos bordeando la base de la Barranca, pasando por delante del parque de bomberos y hasta llegar a la Fonda real en donde se pararía el crono del primer tramo. 3h49' eché para llegar hasta allí.


A partir de ahora tenía 30minutos para entrar en Cercedilla hasta el centro del pueblo, en donde estaba la zona del avituallamiento. Quería aprovechar esos 30 minutos para descansar, pero tampoco quería quedarme frio. Pasé a por un pequeño bol de pasta...una pasta poco cocida, aldente, de complicad digestión y encima con tomate, ideal para la acidez. Me dio rabia tirar comida, pero no me lo acabé, solo me zampé medio bol, pillé unos plátanos y un par de palmeritas de hojaldre y un poco de agua. Ni una mísera Coca-Cola había. Me pareció una cutrez de avituallamiento comparado con los que tenemos en la Monegros. Ahí volví a encontrarme por última vez con Mr. Scalpel. Arranqué tras unos minutos de reposo y en el tramo de llaneo que me esperaba, es donde más frio pasé en toda la carrera. De tener que pararme a ponerme el chaleco que me había quitado tras la ascensión de la Marmota. Joder...incluso llegué a plantearme el ponerme los guantes largos y la braga, me dolían las orejas. Llegué al cruce de la Renfe y enfilé la subida a las Dehesas...la jodida subida a las Dehesas. Bueno, justo tras el giro, estaba la alfombra que daba comienzo al segundo tramo cronometrado y casi me lo paso...no habría estado de mal que el voluntario estuviese un poco más al loro de nuestro paso. Creo que fue la única nota negativa de los voluntarios, ya que todos los demás que me encontré a lo largo de la carrera estaban muy pendientes de nuestro paso y nos indicaban hacia dónde tirar. Un 10 para ellos, creo que lo mejor de la carrera!!

La última subida larga e importante de la carrera...hacía tiempo que no subía por el tramo de asfalto, siempre había subido por la pista que bordea el lado izquierdo de este valle hasta los límites de las Dehesas, pero esta vez tocaba subir por el asfalto. Empecé con plato mediano, pero según las rampas se empinaban, acabé bajando al plato mediano y bajando algunos piñones. No sé si mantuve la misma relación de plato-piñón, pero llevaba una mejor cadencia. En este tramo fue donde peor lo pasé, y no por lo obvio de la dureza de las rampas, sino por la rodilla derecha que me empezó a molestar seriamente. Mentalmente iba bien, solo tenía que ir luchando contra la idea de pararme a descansar la rodilla. Eso fue durante el tramo de asfalto, quizá el más duro de la ascensión que, personalmente, divido en tres tramos: asfalto, pista hasta el Mirador de los poetas que reduce un poco el desnivel, pero está salpicada de varios repechos que machacan las piernas y último tramo más llano hasta el puerto de la Fuenfría. En el tramo de asfalto conseguí ir a rueda de un grupo bastante numeroso, pero que fui perdiendo según llegábamos a las rampas más fuertes del final del tramo asfaltado. Cuando llegamos a la zona de pista, ya engrané el plato mediano y pude separarme de mi perseguidor que había tenido a lo largo de toda la subida...bueno, eso pensaba yo, porque luego me alcanzó él a mí y me adelantó.


En este tramo, lo fácil era pensar que lo duro ya había pasado y meterle caña, pero no podía caer en este fallo, ya que no era la primera que esos repechos me pasaban factura y me hacían sufrir de lo lindo para llegar al mirador de los poetas. Y hablo de rutas con la peña, en donde llegamos aquí con la mitad de kms de los que llevaba yo....Con lo cual, tenía que contenerme, y más aún teniendo a varios ciclistas a la vista. No paraba de pensar "A por ellos, a por ellos!!", pero por otro lado no paraba de pensar "quieto, quieto, mantén el pedaleo, no te pases, quieto..." y gracias a este ritmo, quizá más bajo del que podría haber llevado, conseguí alcanzar a tres de los ciclistas que tenía en el punto de mira y llegué más o menos fresco al mirador de los poetas. Pero ahí tuve que parar, mi rodilla no aguanta más. Tuve que pararme un poco, estirar la pierna...todo el esfuerzo a la mierda, esos tres ciclistas que alcancé en la subida dieron cuenta de mí. Me armé de valor, pillé otro trozo de mi barrita y rearranqué. Aquí ya la cosa era distinta, el nivel era más plano, lo gordo de la subida ya había pasado, incluso había un ligero tramo que me permitió engranar el plato grande. Ya no quedaba nada de subida y aunque la rodilla me doliese un poco, tenía que recuperar las posiciones perdidas por mi parada. La pendiente se empezó a tornar en ligera pendiente hacia arriba, así que tuve que bajar al mediano, pero seguía pudiendo usar los piñones intermedios, manteniendo velocidad, pero con mayor cadencia, con lo cual iba más cómodo. Volví a alcanzar más ciclistas y a adelantarlos, poco a poco me acercaba al puerto. Iba concienciado, manteniendo el ritmo, pensando en llegar a la cima por encima de cualquier cosa. Y en los últimos metros hacia el puerto, me volví a encontrar con Mr. Alma, que iba algo más jodido que yo. Me quedé a su altura, charlando un poco, animando, "venga, que esto ya está, ya estamos arriba, vamosss!!!" Se ve que no conocía muy bien el terreno ya que me preguntó si faltaba mucho, qué va, apenas unos cientos de metros, ánimo!! ya estamos llegando. El ir a su ritmo me permitió descansar un poco, pero ya llegando al puerto, creo que él paró un rato a descansar. El voluntario que había en el puerto indicándonos hacia dónde había que ir me cantó que iba por el puesto 190. Eso me dio alas para emprender el descenso final hacia Segovia. Ahora tocaba descansar un poco hasta la fuente de la Reina, o eso pensaba yo...

Porque en vez de continuar el descenso por la pista ancha, nos metieron por la antigua calzada romana, llena de piedras (sigo sin comprender cómo podían ir por ahí los romanos con los carruajes...). Y allí no había Dios que pudiese descansar....la madre que los parió a los romanos...Todo piedras, lo cual no ayudaba mucho a descansar. Y en el tramo entre la Fuenfría y la fuente de la Reina, me adelantaron dos, con dobles, claro, jeje. Pero bueno, más o menos creo que no bajé muy despacio. El único tramo que tuve para descansar, fue un tramo de llaneo pistero entre la fuente y el desvío que nos llevaba a la última subida de la prueba. Allí pude adelantar a una pareja, que uno de ellos iba jodido. En el resto de la subida conseguí adelantar a dos más y ya por fin, llegó el descenso final.


Una bajada con algunas trialeras y regueros que había que sortear, algún montón de mierda que, de haberlo cruzado por accidente, me habría llegado hasta el eje de la rueda delantera. Varios grupos de senderistas que me encargué de avisar con antelación por dónde les iba adelantar y agradeciéndoles al pasar al lado suyo. En comparación a las veces que he bajado por allí con la peña, hoy me veía muy bien. No es por ser presumido, pero estaba bajando bastante fino, de hecho, conseguí adelantar a unos cuantos participantes más. Tuve que frenar en seco al toparme con tres caballos que iban bajando por el mismo camino, tampoco era plan asustarles...pero bueno, tampoco quería perder demasiado tiempo. Pude pasar sin parar demasiado y por fin llegué a la pradera. Ahí me alcanzaron dos tios y me puse a rueda del último de ellos, lo cual me ayudó a seguir bajando. El tio iba muy fino y me estaba ayudando a seguirle por el senderito que cruzaba la pradera. De haber ido solo, creo que no habría ido tan rápido. Conseguí no soltarle.

Pasamos por delante del último avituallamiento y yo llevaba ya un buen rato sin agua, pero joder...entre que me paraba, abría el camelbak, lo llenaba y me volvía a poner en marcha...paso, paso. Sigo tirando, total, Segovia está a la vuelta de la esquina. Y ahora empezaba lo bueno: terreno casi llano, en ligero descenso. Engrano el plato grande, bajo piñones y al más puro estilo "monegros", a pedalear a muerte estos últimos 10kms. Consigo adelantar a los dos que me pasaron en el último km de descenso, y a otros dos más de propina. Uno me intenta seguir el ritmo, pero aún me quedan un par de piñones por bajar. Me gustar pedalear con una cierta cadencia, pero reconozco que mola eso de bajar piñón cuando alguien te intenta seguir, oír el "clack!" cuando la cadena engancha el piñón inferior, y alejarte poco a poco de tu perseguidor. Cuando funciona es un "epic win", pero cuando no, es un un "owned" en toda regla. Y esta vez fue un "epic win", me lo quité de encima y enfilé la última recta hacia las baterías de Segovia, entrando con 6h16' en el marcador!!! No estaba mal, teniendo en cuenta lo mal que lo había pasado en los primeros kms de ascensión de la Fuenfría con la rodilla.

 

La entrada a Segovia, neutralizada, muy bonita. Otra vez los voluntarios, pendientes de nosotros, indicándonos correctamente qué desvíos habíamos de tomar. Hasta que llegué al último giro, metiéndome en una calle peatonal. A mi derecha un muro de piedras, en cuya base veía una especie de bovedillas, a través de las cuales se veía el otro lado, otra calle...qué curioso. Además cada vez iban siendo más grandes y...coño!! pero si es el acueducto!!! Sí, soy así de paleto, jajaja. La bajada final, el tramo de escaleras que da a la plaza al pie del acueducto. Salté los dos primeros tramos de escaleras pero viendo que aún me quedaban unos cuantos más, decidí bajar más precavidamente, tampoco era plan hostiarme delante de todo el público, jejeje.

miércoles, 30 de abril de 2014

El difícil mundo de las cubiertas

Llevo ya unos cuantos meses pensando en cambiar cubiertas, y bastante más tiempo curioseando por los foros, preguntando y repreguntando a colegas de afición sobre sus opiniones sobre unos y otros modelos. Y claro, hay opiniones para todo...y más aún, todo tipo de terrenos. No es lo mismo lo que te pueda recomendar un biker gallego en donde la mayoría de sus rutas discurren por zonas húmedas durante la mayoría del año (doy fé que en verano hace bastante calor y no está todo el día lloviendo), que un biker de secano de Castilla que suele andar por pistas secas de gravilla suelta.

En mi caso, que vivo en la Sierra de Madrid, tengo la suerte o la mala suerte de rodar por todo tipo de terrenos. Nada más salir de casa, tengo un pedregal de mucho cuidado. El campo de batalla de la Rompepiernas se caracteriza por estar lleno de piedras sueltas, riachuelos, senderos de gravilla suelta, raíces y rocas. La verdad es que es una muy buena zona. Y luego pues según te vas acercando a la sierra, largas subidas tendidas o fuertes repechos. Y como todo lo que sube baja y los caminos más divertidos suelen ser los más jodidos, pues senderitos de bajada con piedras y raíces...que no es que haga enduro, pero trato de ir por todas partes con una bici. Y luego, pues bajadas por pistas bastantes rápidas en las que me he llevado más de un susto.

Bueno, empecé con unas Hutchinchon Python que para ir por asfalto o carril bici iba genial, pero en cuanto me metía por campo, se iba todo al garete y la bici iba por donde quería. De hecho, cogí la manía en los descensos un poco más delicados de bajar siempre tratando de cargar el peso sobre la rueda trasera, para no "confiar" todo en la rueda delantera y tener un poco de margen a la hora de corregir trayectoria. Igual es que bajo mal...quien sabe...También es la geometría de la Alma es distinta a la de la GT, en la cual el ángulo de la pipa era un poco más abierto y la horquilla iba más lanzada. Y quizá la gobernabilidad de la Alma sea más complicada.

Y después de la Python, me cambié a Maxxis, ya que Panaracer no comercializa tubeless (siempre fui un fanboy de Panaracer en mis tiempos mozos) y calcé unas High Roller 2 delante y Larsen TT detrás después de haber oído maravillas de ellas. Al final la experiencia ha sido distinta. De las High Roller no me fio ni un pelo en terreno seco, sin embargo para terreno húmedo o mojado (no muy extremo) se comportan muy bien y me dan muy buena confianza...lo malo es cuando el terreno se seca y voy vendido. Confío muy poco en ellas o en mí, no sé. Y detrás, las Larsen TT, de las cuales había escuchado que son super rodadoras pero claro, como no se puede tener todo...penalizan un poco en agarre en terrenos abrutos. Por poner un ejemplo, por mi zona hay varias rampas sobre roca por las cuales tengo que llegar vivo para no tener que traccionar en exceso porque entonces patina.

Y bueno, estas dos últimas semanas ha sido un no parar de volver a preguntar, leer reviews y críticas de neumáticos y visualización de vídeo-reviews, así como comparar características técnicas de las distintas cubiertas que tenía en mente. En la lista tenía la Monorail, muy recomendada por mis amigos Al3jandro y Théo, así como otros varios miembros de la plataforma MTB. Incluso me las recomendaban para traseras. Lo que tenía en mente para este nuevo cambio de cubiertas era: una delantera que me diese seguridad y una trasera con tacos pequeños pero separados para darme ese punto de tracción en terrenos húmedos. Para trasera tenía claro la Ikon, pese a que las recomendaciones de Alejandro y compañía era usar una Monorail....pero la veía con muy poco taqueado para ciertos tramos de piedra y roca que hay por mi zona. Llegando a la recta final del proceso de decisión se me pasaron por la mente las Ardent y Aspen, que vi en la parrilla de salida de la Monegros y me gustaron. Pero luego comparándolas, me quedé con la Ardent Race.

Claro, yo preguntando qué cubiertas elegir, cuáles son mejores y ahí es cuando me doy cuenta que cada terreno y cada biker tiene sus gustos, aunque coincida en varios aspectos, pero al final me he visto eligiendo unas cubiertas que no tenía nada que ver con las recomendaciones que me han hecho los compañeros de fatigas. No ha sido en absoluto una falta de atención hacia ellos ni desconfianza, pero me costaba ver la Monorail como segura en según qué descensos. Totalmente de acuerdo en sus cualidades de agarre lateral y rodadora, pero me sigue sin dar ese punto de confianza con los tacos centrales. Y de trasera, no había otra que me gustase por sus tacos salvo la Ikon, algunos con poco taqueado como para llevarla atrás (para mi gusto) como la Monorail y otras con taqueado con rampa como la Larsen TT o la Crossmark (futurible posible cubierta para trasera). Lo único que no me gusta mucho de la Ikon es la anchura, pero bueno, si tiene buen rodar, me conformo. Y si lastra un poco de más, pues mira...así haré piernas.

Dentro de unos meses publicaré otra entrada con mis opiniones al respecto.

lunes, 28 de abril de 2014

Monegros 2014 (maratón MTB)

Otro año más la cita en Sariñena, salida tarde según lo previsto de Madrid, pero llegué en hora el viernes a recoger el dorsal, la consabida quedada con Alejandra, Théo y compañía para tomarnos algo. Y luego para casa a cenar e irse a la cama prontito, que el viernes me había levantado a las 0630 y apenas duré despierto media hora...

El sábado, despertador a las 0800, desayuno rápido de tortitas de aceite, magdalenas, zumo, leche y un poco de ensalada de pasta. La bici, ya estaba metida en el coche desde el viernes, limpita, engrasada. La ropa, zapatos y casco todo listo. Meto la comida en el coche y vamos para el parking de la carrera. Allí juntamos los coches y junto con Alejandro, Théo, Edgar (hermano de Xavi con el que compartí comida el año pasado en la Monegros). Molay apareció un poco más tarde, había aparcado un poco alejado y ya había comido. A las 12 al cajón a esperar la salida. Entre charlas y pitadas a los listos de cada año que se intentan colar, pasa el tiempo, la meta por detrás de nosotros se llena y se llena hasta perder de vista la cola del pelotón y por fín, a las 1330, se da el pistoletazo de salida. Aunque unos minutos antes de dar la salida, habían caído unas gotitas de agua...quítate el chaleco, ponte el chubasquero, vuélvetelo a quitar porque esas cuatro gotas no van a mojar tanto...en fin, un poco de nervios pre-salida. La salida menos caótica, o al menos esa fue mi sensación, que otros años. Pude seguir un poco a Theo hasta que llegó el famoso estrechamiento en donde puse un poco pie a tierra (otros años no tuve que hacerlo) y tras pasarlo, ya le perdí de vista. A Molay y a Edgar les perdí de vista desde la salida, no sé si porque me adelantaron o les adelanté yo a ellos. Pero tampoco quería andar buscándoles con la vista y causar un accidente.

Los primeros kilómetros muy rápido, con el plato puesto, adelantando a gente, con los típicos frenazos por los grandes charcos en las primeras pistas entre las huertas. Incluso una chica se cae delante de mí en uno de los rodeos a los charcos y me impide continuar. Le ayudo a levantarse, me pide disculpas apuradas, no pasa nada, puede pasar a cualquiera, se le sale la cadena del plato y ahí me quedo encajonado sin poder salir. Rápidamente rearranco y con el plato metido, continuo adelantando a gente. La cosa va muy rápida, demasiado pienso yo. Relájate, que vas a petar a mitad de carrera!!

Llegan las primeras rampas, plato mediano, subiendo a mi ritmo, molinillo, sin cansarme...ya llegará la subida larga. Algunos me adelantan, pero pocos. Cuando el terreno vuelve a allanarse, incluso en falsos llanos, vuelvo a enganchar plato grande y aumento la velocidad de crucero volviendo a adelantar a gente, o incluso mantenerme en esos grupos que en otros años me adelantaban sin yo poder hacer nada por engancharme a ellos. Aún sin pulsómetro, trato de intentar controlarme, vigilar la respiración, el cansancio...parece que voy bien, así que mantengo el ritmo. Alguno me aguanta el ritmo e incluso me adelanta, pero paso de picarme, la carrera va a ser larga. Si está más fuerte que yo, se irá, sino...ya le cogeré. La bici por ahora responde genial, pese al traqueteo del camino, porque a menudo me tengo que salir de la trazada sin piedras para adelantar. Aprovecho un tramo llano para tomarme un bocadito de una de las barritas que llevo, un mordisquito cada 40 mins...es el plan establecido para la carrera, así mi intención es la de no parar en ningún avituallamiento salvo para llenar el camelbak cuando se quede vacío o casi. No sé si habrá sido la barrita o qué...pero empiezo a notar raro el estómago, igual es la ensalada de pasta de antes que me está haciendo efecto, pero como para ir al tigre ahora en plena carrera...

Sigo adelante con mi ritmo, poco a poco nos vamos acercando al primer avituallamiento. Se para bastante gente, pero tomo la curva a derechas y aún con el plato grande, enfrento el falsete que hay antes de las rampas series de la subida. Pero en cuanto veo que ya empiezo a sobre pasar el cuatro piñón, bajo al plato mediano. Es el momento de tomarme otro trocito de barrita, esta vez el de otra barrita distinta. Y justo en ese momento...una buena sorpresa, me encuentro con Spielberg, un colega de la peña de Alpedrete. La sorpresa es mutua. Sabía que iba a participar, pero joder, entre tantos miles que somos, eran pocas las probabilidades de cruzarnos. El hombre va jodido, un resfriado ha mermado sus fuerzas y va aguantando, haciendo lo que puede. Le acompaño unos metros en la subida, pero luego sigo a mi ritmo. Y unos minutos más tarde, esas molestias que tenía antes en el estómago se acentúan y cada vez me duele más. Son como retortijones. Sigo subiendo, aunque tengo que rebajar el ritmo bastante. Al llegar a lo alto del puerto, un puesto de avituallamiento, de bebida isotónica...sí claro, lo que me faltaba. Paso y emprendo el descenso hacia el segundo avituallamiento.

Engancho otra vez el plato grande, la bajada es a saco, pedaleando, volando por encima de las rocas, la verdad es que por ahora estoy bien de forma. Me está jodiendo el estómago, pero por ahora puedo aguantar. Aprovecho algunos momentos en los que voy de pie sobre los pedales para "gasear" un poco y aliviar la presión, suena poco glamuroso, pero es lo que hay. Según me voy acercando a la zona llana, empiezo a aflojar, las molestias en el estómago van a peor, pero aún tengo fuerzas para seguir pedaleando. Me pasan algunos trenes, pero no tantos como cabría esperar, así que bien. Pero me tengo que parar en este avituallamiento, lo de las barritas se acabó, estoy demasiado jodido. Repongo agua, tomo una Pepsi de un trago para ayudar a expulsar gases, sea como sea, y tomo varias piezas de fruta (sandía y plátanos), otra Pepsi y de vuelta a la bici.

LA Pepsi me hace efecto y tras algunos gases, vuelvo a estar OK y puedo volver a llevar un buen ritmo. También la falta de viento en contra ayuda muchísimo y me permite engranar el plato grande y llevar un buen ritmo en el inicio de ese falso llano, algo inimaginable el año pasado. Esta vez consigo seguir algunos grupos que van muy fuerte, incluso me permito el lujo de liderar un grupito de tres para tratar de engancharnos a un grupo más numeroso. En otras ocasiones, me descuelgo. En otras ocasiones lo único que consigo enganchar son algunas unidades descolgándose del grupo principal y por mucho que los adelante, no consigo enganchar el grupo líder. Pero contento, en los dos años anteriores nunca había podido mantener un ritmo así tras el segundo avituallamiento...pero la alegría me dura poco. Tengo que pararme en varias ocasiones, doblado de dolor, vuelven los retortijones. Algunos participantes me preguntan si estoy bien, muy amable por su parte, pero "sí, sigue!! sigue!! estoy bien!! gracias". No me pueden ayudar, así que para qué van a parar? Vuelvo a subirme a la bici, pero me tengo que volver a bajar. Así unas tres veces....entre el segundo y tercer avituallamiento voy entre altibajos, con el estómago me lo permite, consigo mantener un buen ritmo y adelantar a gente, pero cuando no...me pasan sin piedad. Cuando estaba en el suelo, sentado, con los ojos cerrados, oía como me pasaban bicis y bicis. No una ni dos, eran grupos de por lo menos 10 integrantes, una pesadilla.

Consigo llegar al tercer avituallamiento bastante jodido. Me acerco a la enfermera del puesto de socorro a ver si tiene algo para el estómago, algún aerored, buscapina, lo que sea, pero no, no tiene nada. Su solución es que espere un poco a que se me pase, pero no es una opción. Voy a por otra Pepsi, y más fruta, ya que no puedo tomar barritas, tengo que inflarme a plátanos. Pierdo bastante más tiempo en este tercer avituallamiento que lo que estuve en el segundo. Consigo reponerme, echo unos cuantos gases aprovechando un leve descenso tras la parada y vuelvo a recuperar las fuerzas. Plato grande y a tirar millas. Consigo pasar algunos falsetes con plato, liderando grupo, me da ánimos para seguir, incluso para bajar piñón y aumentar el ritmo. Nos juntamos con los de la media maratón, se va viendo más mogollón de gente, más polvo del camino, apenas se ven las piedras, pero yo adelantando a todo el que puedo, he de recuperar como sea el tiempo perdido en mis parones forzados y las paradas en los avituallamientos.

Llega el cuatro y parada obligatoria, la Pepsi me hace efecto, necesito más agua en el camel, aprovecho los surtidores de agua que hay. Tengo tanto polvo en los ojos que cuando cierro los párpados, la molestia es mayor. Luego vería como tenía las Oakley de polvo y alucino como podía ver con ellas. Y el casco...de flipar la capa de polvo que tenía. Salgo del cuarto avituallamiento con el plato engranado otra vez, dispuesto a darlo todo en estos últimos kms. "venga tio, pedalea, no pienses en otra cosa, pedalea, pedalea...pedalea..." voy adelantando a gente, vuelvo a cruzarme con mi compañero de peña...un breve saludo y continuo. Empieza a chispear....a llover levemente. He de bajar al plato en uno de los repechos que hay a final de carrera, pero vuelvo a enganchar el plato para toda aquella zona que se me hizo infernal en las últimas pruebas: el camino que va bordeando el rio, entre árboles, y el último tramo de asfalto. Recuerdo el año pasado que apenas podía aguantar unos minutos sin que me adelantase gente, hoy es justo al contrario, voy pidiendo paso, aguantando el tipo, los últimos metros se me hacen largos, pero mantengo el tipo. Incluso consigo aguantarle el ritmo a un par de tios que me adelantan, a los que les devuelvo el adelantamiento....finalmente, la meta, ya lloviendo un poco más fuerte, sin ser el diluvio. Menos mal, porque los últimos tramos de tierra eran de ese polvo que se rompe al pasar la rueda por encima y habría sido un infierno pasar eso embarrado.

Le pido a uno de los de la organización que me saque una foto con la meta al fondo, me voy echando leches al coche, ya empieza a caer seriamente. Cargo la bici en el coche sobre mis fieles plásticos para proteger tapicería, me cambio como buenamente puedo, sin importar que me vean. Paso de ducharme, la cola debe ser monumental. Uso unas toallas que me traje para limpiarme algo la cara aunque sea y me voy directo a por la comida y a reunirme con Alejandro, Molay, Théo y Edgar, que ya han terminado con tiempazos...qué envidia, el año que viene cajón, jejej. Yo tendré que volver a salir con la muchedumbre...

Estoy jodido por el tiempo, claramente peor que la última participación. Pero si comparo el tiempo de pedaleo de mi endomondo con respecto al del año pasado, he mejorado más de 40 mins. Así que creo que si el año que viene no me da por hacer experimentos con las barritas el día justo de la carrera y realizo un entrenamiento similar o mejor al de este año, podré hacer cajón o al menos sub 5h. En fin, como se suele decir, el año que viene más y mejor. Lo positivo como siempre, compartir experiencias y charlas con Alejandro, Molay y Théo, grandes!!

domingo, 1 de diciembre de 2013

Fallece Paul Walker a los 40 años


 
 Esta mañana me he despertado con una triste noticia que me han twiteado, me quedé sin palabras. Paul Walker acababa de fallecer en un accidente de tráfico mientras se dirigía a un evento benéfico en favor de las víctimas del tifón Haiyan en Filipinas. No es el primer acto benéfico al que asistía ni en el que participaba, ya lo hizo en 2010 viajando a Constitución, Chile, para prestar su ayuda a favor de las víctimas del terremoto y también ese mismo año, viajó a Haití para participar en las labores de ayuda. Aparte de su conocida labor como actor, estaba detrás de la organización benéfica Reach Out WorldWide. Además de su faceta benéfica, era un gran amante del mundo marino (debió de estar en su salsa rodando "Into the blue") y un gran fan de Jean-Jacques Cousteau. Por otra parte, también era un gran aficionado a las artes marciales, en las cuales ostentaba el cinturón marrón en la especialidad de Jiu-jitsu....vamos, como para meterse con él.
Todo esto sumado a que era un tio bastante discreto con su vida personal, ni grandes altercados, ni grandes titulares en la prensa rosa. Ojo, no digo que sea perfecto, nadie lo es, jeje. Pero parecía un tipo majo, al menos, siempre agradecí su presencia en las películas suyas que ví. Otra de sus grandes pasiones, quizá obvia, fueron los coches y las carreras, que fue en aumento tras su participación en la conocida saga "Fast & Furious". De hecho, se hizo con aquel Skyline GT que conducía en "A todo gas 2". Sin duda fue la saga que le catapultó a la fama como actor, pero no me parece justo quedarme solo con estas películas como legado cinematográfico suyo.


Sus inicios fueron bastante anteriores a esta saga, y hablamos de los años ochenta en los que participó en un par de capítulos de aquella "Autopista al cielo" y más tarde ya como protagonista o rol secundario, dio vida al típico adolescente yankee con buen hacer. "Skulls", "Pleasantville" o "Alguien como tú" fueron una muestra de ello. Aún estaba por llegar aquella "A todo gas" en 2001 que le juntó con Vin Diesel y fue todo un taquillazo. Nadie se lo esperaba, de hecho, mucha gente la comparaba, y sin equivocarse, con "Le llamaban Bodhi" pero la historia es por todos conocida. Aquella primera película fue el origen de una exitosa saga que ha ido evolucionando de las simples carreras callejeras ilegales a una trama un poco más "sesuda" de robos y tramas policiales, en donde no faltan las carreras, por supuesto.


Pero como dije antes, me parece injusto para Paul Walker recordarle solo por las saga de "A todo gas", ya que ha protagonizad otras películas que a mi gusto, son muy válidas. Entre otros logros, estuvo a las órdenes de Clint Eastwood en "Banderas de nuestros padres" en un pequeño rol, pero protagonizó otras películas de las cuales guardo un grato recuerdo. "Timeline", basada en la novela de Michael Crichton sobre la edad media, que a mi gusto se llevó bastante bien al cine, no como aquella "Congo" que nada tenía que ver con el libro del mismo autor. En "Bobby Z" y "La prueba del crimen", también hizo un buen papel y por desgracia, no son muy conocidas por el gran público, junto con "Proyecto Lazarus", otra "gran" conocida, jeje. "Nunca jueges con extraños", protagonizada junto a Lelee Sobieski también fue otra de esas películas de su filmografía que merece todo mi respeto. "Vehículo 19" fue otra de sus últimos trabajos y a la espera estamos de que nos llegue la inclasificable "Pawn shop chronicles".


No se han hecho esperar los mensajes de condolencia de actores y amigos suyos, como Vin Diesel o Tyreese Gibson, con quienes compartió películas y amistad. Más allá de la imagen que tenían que dar en los eventos de promoción de las películas, me atrevería a decir que entre Paul Walker y Vin Diesel había una relación muy estrecha. Otro de los actores con el cual coincidió en varias produccines fue Scott Caan, en "into the blue", "American boys" y "Stories USA" un compendio de cortos protagonizados por varios actores. Su última participación en "A todo gas 7" hará bastante especial su estreno, algo parecido a lo que ocurrió con Heath Ledger y la última entrega de la trilogía de Batman de Christopher Nolan.

No quiero evitar hacer una mención a ese "amigo" que conducía el vehículo accidentado (un Porsche GT Carrera modificado) del que han hablado en todas las noticias como si fuese uno cualquiera. Se trataba de Roger Rodas, un piloto de turismos en distintas competiciones americanas. Además de ser el CEO de Always Envolving Motorsports, una empresa de customización de vehículos.

En fin, sirva esta entrada como mi humilde reconocimiento y homenaje a un actor que quizá no se hubiese llevado ningún Oscar, pero que sí era uno de mis favoritos y cuya presencia en un film, siempre era un aliciente para que fuese a verla. Y mi más sincero pésame a su familia (deja una hija) y amigos.

 
DEP Paul


Por último, mencionar mi más profundo asco y desprecio por todos aquellos que están haciendo gala de un humor bastante dudoso acerca de esta triste noticia por todo twitter. Se ve que abunda mucha mente brillante en el ciber-espacio. Lástima que en la vida real esas luces se apaguen y simplemente son...unos cretinos.

http://www.publico.es/culturas/486205/vin-diesel-a-paul-walker-hermano-te-echaremos-de-menos
http://www.publico.es/culturas/486174/la-carrera-de-paul-walker-en-video

sábado, 30 de noviembre de 2013

Tutorial rooteo e instalación recovery para Sony Xperia Z

Bueno, ya sé que hay mil tutoriales por la red y en los foros, así que poco más voy a poder aportar, pero bueno, voy a tratar de hacerlo un poco distinto, enfocado a "tontos" (entre los cuales me incluyo) y explicando cosillas que quizá en otros tutoriales no se explican porque pueden parecer obvios, pero si eres un poco novato en este mundillo, no lo pillas a la primera.

Motivos para rootear:

Los motivos para rootear es obtener permisos de superusuario. Esto es, poder instalar aplicaciones extras o realizar modificaciones en el funcionamiento del móvil. Por ejemplo, para el Xperia Z, podemos instalar (flasehar) un mod que nos permite sacar fotos usando el botón de volumen (muy útil para hacer fotos bajo el agua), instalar un mod que nos permite ocultar la barra de softkeys para alcanzar la pantalla plena de 5", etc, etc.

Programas y archivos necesarios:

Vamos a usar el flashtool que será el programa que usemos para flashear los kernels que vayamos a instalar. Por otra parte, está el instalador del recovery para instalar un recovery “avanzado” que sustituirá el que tenemos. Y luego están los kernels, que es el firmware que está instalado en el Xperia. Van a ser dos: uno genérico, que es el que permite la operación de rootear; y otro que será el que corresponda a la versión que tenéis en vuestro móvil. Para eso, hay que ir a ajustes -> acerca del teléfono -> número de compilación. Y ahí tenéis la versión del kernel que lleva vuestro Xperia. En mi caso, es la A.2.67 pero me consta que hay gente que lleva la .244. Y finalmente, la herramienta de rooteo que es la que cogerá nuestro móvil y nos concederá permisos de superusuario, que en eso consiste el rooteo.
 
Os pongo aquí los enlaces para que os descarguéis lo necesario y desde aquí doy gracias a Droidpanic por el tutorial y a Android Studio que es el autor del video-tutorial que seguí para hacer el rooteo.
PC Companion
Herramienta de rooteo: http://d-h.st/1Gp 
 
Instalación de programas:
Bueno, solo tendréis que instalar el flashtool y los drivers. Así que lo primero es instalar el flashtool en la ubicación que nos facilita el programa por defecto (c:/flashtool). Tras la instalación, tenemos que instalar también los drivers que están ubicados en c:/flashtool/drivers. Cuando lo hice, el antivirus que tengo instalado me dio problemas (el Microsoft Security Essentiales) y me bloqueaba la instalación de los drivers. Así que nada, lo desactivé temporalmente y sin ningún problema. Instalación completa! Tras instalar todo, hay que mover los ficheros de los kernel, los ficheros ".FTF" a la carpeta "c:/flashtool/firmwares".
 
Proceso:
Bueno, pues al lio. Sin miedo, de verdad, siguiendo el paso a paso, os va funcionar sin problemas. Aunque tengo que decir lo típico de "no me hago responsable del resultado de la operación y de los daños que se puedan ocasionar", pero vamos..."maloserá".
Tenéis que tener el móvil en modo "depuración USB" y en opciones de Seguridad, activad la opción "orígenes desconocidos". Y ahora apagad el móvil. Y arrancad el PC Companion (ni idea de para qué sirve en este proceso, jeje)
1.- Arrancamos el flashtool (tendréis que elegir entre el normal y el 64bits) y pulsamos en el icono del rayo y seleccionamos la opción "Flashmode"
 
2.- Pulsamos OK y nos saldrá una nueva ventana para seleccionar el kernel que queremos instalar, en nuestro caso, el de la versión .423 genérico para poder rootear. Pulsamos en "finish".
 
 
3.- Ahora llega el momento de conectar el móvil. Ha de estar APAGADO. Antes de conectarlo, mantened pulsado el botón de "VOL -". Si es la primera vez que lo conectáis de este modo, veréis que primero procede a instalar unos drivers en el ordenador para la conexión "flashmode", así que no os asustéis si el primer proceso de flasheo de kernel no funciona. No pasa nada, volvemos a repetir el proceso, arrancar el flashtool, conectar el móvil con el botón "VOL -" pulsado hasta que se ponga a funcionar. Y nada, esta es la pantalla que aparece antes de que lo conectes. Es un proceso corto, dura apenas unos segundos. Tras eso, desconectamos el móvil.
 
4.- Tras desconectar el móvil, hay que APAGAR el flashtool y encender el móvil. Una vez encendido, lo conectamos al ordenador en modo "depuración USB". Ojo, puede que al conectarse al ordenador, nos salga un avisó de actualización de software del móvil, obviad este mensaje y continuad con el proceso. Tras asegurarnos de que está bien conectado, nos vamos a la herramienta de rooteo. Descomprimimos y ejecutamos el fichero "runme_win.bat".

Os saldrá este mensaje, aceptáis pulsando sobre cualquier tecla y, pasado unos segundos, él mismo reiniciará el móvil. Nos dirá que esperemos a que el terminal se reinicie, así que cuidado, NI DESENFUCHÉIS EL MÓVIL ni apaguéis la ventana DOS. Dejad que el móvil se reinicie y luego ya pulsáis cualquier tecla para cerrar la ventana. En mi caso, llegué hasta introducir el código PIN de la SIM.

5.- Tras habernos asegurado de que el móvil está rooteado, localizando al APP "supersu", vamos a repetir los pasos 1-2-3 pero esta vez, seleccionando el kernel de nuestro móvil, el que teníamos antes de todo esto, el .244 o el 2.67 según sea el caso. No creo que haga falta repetir las instrucciones. Ya os digo, abrid el flashtool, modo flashmode, etc, etc...

Y ya está todo listo, ya tendréis el móvil rooteado. Ahora si queréis, vamos a proceder a instalar un recovery alternativo, aprovechando que tenemos permiso ROOT. El proceso es muy sencillo.

Instalación recovery:

1.- Descomprimimos el fichero que nos bajamos del "lockedualrecovery....". Ejecutamos el fichero "supersu" y se nos abrirá una ventana de comandos indicándonos que está a la espera


2.- Conectamos el móvil en modo "depuración USB" y la aplicación se pondrá a trabajar. Estad atentos a la pantalla de vuestro móvil, porque os pedirá que le déis permisos de usuario al instalador del recovery. Tras concederle permisos, la instalación del recovery terminará y el móvil se reiniciará en modo recovery. Ahora basta con que desconectéis el terminal y lo reiniciéis normalmente con la opción "reboot device". Os recuerdo que para navegar entre las opciones del recovery, tenéis que usar los botones de "VOL +" y "VOL -" y para seleccionar la opción, usad el botón "POWER".


Bueno, pues nada, esto ha sido todo amigos. Vuelvo a repetir mi agradecimiento a el usuario Studio Android de YouTube del cual saqué el vídeo para hacer el rooteo, y al blog "droidpanic" de donde he sacado las capturas de pantalla y ciertos pasos.

Y aquí tenéis el vídeo:

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Quien tuvo retuvo...

Pues sí, al final he conseguido un buen precio por un Z de segunda mano, pero en un estado impecable, con factura de menos de un mes, con lo que aún tengo casi intactos los dos años por ley de garantía del producto. Otra vez disfrutando de una buena duración de batería que me da para un día sin problemas, sin estar agobiado por la duración y que me aguante el día entero.
Pero hoy justo coincidí con la presentación en directo del nuevo Motorola MotoG que han presentado desde Brasil, creo que desde Sao Paolo. Y nada, me puse a escucharlo. Yo, que en mi vista he usado un Motorola....bueno sí, miento, he tenido dos. El primero que tuve para irme a montar en bici que solo lo encendía para los fines de semana. Era un autentico "phablet" de la época, me rio de los que van con su Note 3...les tiro el Executive Phone a la cabeza y les dejo en el sitio. Era un insulto a la ligereza para un biker. Y el segundo Motorola que tuve fue aquel famoso StarTac...uno de concha con un diseño un poco fuera de lo común, pero nada especial.
Y en un momento de la charla del CEO de Motorola, intentó "vendernos la moto" (para mí sin éxito) aludiendo a que ahora mismo, la gente solo tiene dos opciones a la hora de adquirir un Smartphone: por una parte, adquirir un móvil actual con características medias, mala pantalla, procesador lento a un precio alto, o por el otro lado, un móvil Premium de hace años a un precio de saldo, poniendo como ejemplo un iPhone 4.

En toda la conferencia no hicieron alusión a un elemento que para mí es de los más importantes en un móvil, sino el que más. La dichosa y muy mencionada batería. Para mí un móvil es tan bueno como lo es su batería. Ahora que han salido móviles por todas partes, iPhone 5, Nexus 5, el MotoG, etc...y en la mayoría de las reviews que he leído de ellos, mencionan que el uso de la batería es justito. No dicen que sea malo, todo hay que decirlo, pero en muchos comentarios, los testers esperaban algo más de las baterías. Que sí, que los fabricantes han metido todo en el asador: últimos procesadores, MHz a cascoporro, procesadores gráficos de la rehostia, pantallas con resolución para verle las estrías a las actrices porno, integración perfecta entre software y hardware...de todo. Pero y la batería???

Para mí los únicos que han dado la talla son Sony con su Z1 y LG con su G2 con 3000mAh los dos. También a costa de un considerable tamaño. Por ejemplo, el Z1 y el Z, ambos con pantalla de 5" no tienen las mismas dimensiones. Y el LG G2 tampoco es pequeño, pero bueno, sin llegar a tener el tamaño de una phablet, se mantienen en el límite de un móvil y te puede durar la batería un día entero y hasta dos. Y bueno, el acierto que ha tenido Sony con su gama Z es la gestión de la batería. No necesitas ser root ni flashear ninguna custom ROM para poder acceder a opciones de administración de batería. Si queremos acercar Android a la mayoría del público "no-friki" de los móviles, hay que implementar ese tipo de software, algo fácil y sencillo de entender para la mayoría del público.

En fin, yo contento con mi Z y con poder disfrutar de él todo el día, jeje.